Cuentan sobre mí

Dice Aleyda

Esto eres para mí, Querida Doula !!
No creo en las casualidades, pero si de una se tratase, reencontrar a Laia y que aceptara ser mi Doula es de las que más gratitud y amor me provoca.
Laia y yo nos habíamos conocido en un retiro de mujeres hacía ya algunos años. Mi sorpresa fue cuándo al abrir Facebook al que tenía descuidado me encontré con “Ámate con Doula” y… Tarán! Era Laia. Laia ya era Doula y tenía su proyecto en una hermosa página. Le escribí y la conexión obró magia. Me contesto al momento y la sentí igual de emocionada que yo.
Mi sueño empezaba a tomar forma. Pariría en casa, respetada, y acompañada por una mujer, guardiana del momento más importante de las mujeres y sus bebés.
Por qué Laia? Siento que la vida te acerca aquello que vibra contigo y yo tuve muy claro el porqué.
Laia es un árbol, sientes su conexión con la Tierra nada más verla, su presencia trae serenidad y asertividad. Es como dar en la Diana. Conectas con tu poder de Mujer y hace que sepas que puedes con todo aquello que hagas de ello tu propósito. Es Acción, así que muévete! Y me moví entre kriyas, bailes y compromisos los cinco meses que me quedaban por delante, y cuando descansaba, descansaba siendo Paz.
Pero no sólo es eso…
Laia además de Doula, se convirtió en Mamá gestadora de Vida cuándo yo lo hacía de Lucía y eso todavía hizo más mágico el camino.
Y llegó el día… Todo se había puesto en marcha y ella llegó, silenciosa, tierna y decidida. Me abrazó y empezó a desplegar su equipaje: incienso, aromas… me montó un altar hermoso que aún conservo en un santiamén.
Laia estaba y no. Pues sólo se hacía presente cuando sin gesticular palabra sentía que la necesitaba.
Llegó mi momento de oscuridad total, apenas abría los ojos y las contracciones apenas me dejaban tregua. Laia se acercó y me frotó algo detrás de las orejas que para mí fue bálsamo para todos mis sentidos. Y me cantó… Me cantaba mirándome a los ojos, me acariciaba el pelo y se acariciaba el vientre que habitaba Olivia en ella.
Y al unísono… Aaaaaahhhhh!
Recuerdo los últimos minutos antes de que Lucía llegara a este mundo, grité:
NO PUEDO MÁS!!!
Las tres personas que estaban conmigo gastaron su cartucho de energía en aquel mágico, intenso y agotador momento y me lo inyectaron por vena.
Pero Laia… recuerdo que Laia me agarro suavemente la cara y me dijo:
“Estás preciosa. Jamás te vi antes tan hermosa como lo estás ahora, Aleyda.
Y lo estás haciendo tan bien.”
Bastó con eso. Al momento vinieron los últimos minutos que me trajeron a los brazos a Lucía. Mi dulce, valiente y calentita niña.
Lloramos. Creo que todos. Nos abrazamos.
Y nos unimos en una sola cosa. AMOR.
Todo esto y más es tener a Laia cómo Doula.
Pero sobretodo como hermana, bruja y sabía que vela por qué mujeres y bebés tengan los partos y nacimientos que se merecen.
Inifinitamente… GRA-CIAS!!!!!!

Aleyda